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La importancia de la presencia de la madre y padre en el desarrollo del niño y niña

¿Te has preguntado alguna vez cuán importante eres para tu hija o hijo? No se trata solo de un asunto afectivo, ni la relevancia que tienen la figura de papá y mamá dentro del núcleo familiar. Tampoco tiene que ver con el ego. Estamos hablando de cómo repercute tu presencia en la formación emocional de tus pequeños o pequeñas.

Cuando afirmamos que la figura de la madre y del padre son importantes para los niños o niñas, no lo decimos por decirlo y te explicaremos en detalle el por qué.

Desarrollo emocional y las habilidades sociales

Durante los primeros años de vida, el infante no solo construye con sus progenitores una relación de apego. Cuando comprendes cómo se produce el cambio desde los primeros años de vida a la niñez, eres capaz de entender mejor la forma en la que tus hijos o hijas construyen su mundo junto a ti.

Papá y mamá proporcionan al infante los pilares fundamentales de su desarrollo emocional y afectivo. Además, de ser figuras de protección: junto a ellos, el pequeño o la pequeña se siente seguro y contenido.

De la mano con esta relación afectiva, aparecen de a poco sus habilidades sociales. Los padres y las madres ayudan a los hijos y a las hijas como modelos en el proceso de socialización. ¿De qué manera? Ayudándolos a aceptar e integrar a su conducta una serie de pautas de comportamiento que serán de mucha utilidad para que se adapten sin problemas a su entorno.

Dicho de otro modo: emulando el comportamiento del padre o madre, los niños y niñas contarán con los principios socioculturales propios de su comunidad para integrarse paulatinamente a ella. Esto, sumado a otras cosas, supone una enorme responsabilidad para papá y mamá, pues los chicos y chicas imitarán su conducta social, incluso cuando tengan que hacer frente a situaciones difíciles o complejas.

La importancia de promover un apego seguro y sano

Tomando en consideración la importancia del rol de papá y mamá en las primeras aproximaciones sociales y emocionales de los niños y las niñas, es crucial velar porque se promueva una relación segura y sobre todo sana.

¿De qué manera se manifiesta ese primer vínculo de apego? Mediante la atención que le brindan al niño o a la niña su papá y su mamá. Cuando los padres demuestran afecto y se preocupan por los cuidados del infante, fortalecen en ellos la sensación de confianza, pero el pequeño no solo se sentirá seguro en compañía de sus progenitores, también comenzará a relacionarse de una forma más saludable con su entorno. 

Sin embargo, es perfectamente normal que los niños o niñas, especialmente cuando son pequeños, lleguen a sentir algo de ansiedad al percibir la separación de su madre. Es en ese momento cuando ella, de un modo amoroso y sano, debe demostrarle con hechos que no tiene nada por qué temer, porque no le abandonará.

Parece mentira, pero un gesto tan sencillo es en buena parte la base del desarrollo de la autoestima del niño o niña, promoviendo además un patrón de relación sana y segura.

Papá y mamá: los modelos sociales que el niño o niña imitará

Del mismo modo y con el fortalecimiento de su valoración personal, el infante podrá tener un mejor desenvolvimiento social.

No solo internaliza la conducta social de papá o mamá, también se inclinará por reproducir la forma que ellos tienen de relacionarse con otros, ya que los niños o niñas toman siempre como modelos a las figuras más cercanas durante su infancia.

Madre y padre, con su presencia cualitativamente diferente, activan en el infante un estado interno y un comportamiento particular. La manera en la que llega a conocerse y a apreciarse a sí mismo depende del trato que recibe de mamá y papá.

La atención, cariño y cuidado que los padres y madres le brindan a los niños y niñas, les hace sentir valiosos e importantes. Les permite construir una imagen de sí mismos y les permite formar lazos de fraternidad y solidaridad con los demás. 

El cuidado no se enseña, ¡se vive! Se aprende en la medida en la que el pequeño es cuidado y respetado.

Herramientas para la vida que le brindan papá y mamá

El cuidado es un atributo que le corresponde a la madre y el padre, capaz de generar una sensación de satisfacción a todos los integrantes de la familia.

Hay estudios que confirman la importancia de la participación de los dos en la educación y el cuidado de los hijos e hijas. Cuando ambos se involucran favorablemente en la crianza de sus hijos o hijas, se desarrollan mejores habilidades sociales, mejor rendimiento escolar, más solidaridad y mayor empatía. 

La presencia de la madre y el padre en la crianza y educación de los hijos e hijas, les proporciona herramientas emocionales para la vida indispensables, entre las que podemos destacar:

  • Respetarse, aceptarse y quererse a sí mismos.
  • Respetar y querer a los demás.
  • Seguridad para expresar lo que le gusta y lo que no le gusta.
  • Aprenden a resolver problemas.
  • Promueve en ellos la independencia y la autonomía.

Las madres y los padres invierten tiempo, energía, amor y paciencia, entre otras cosas, al criar a sus hijos e hijas. Es una inversión en la que todas y todos ganan a corto y largo plazo. 

Es claro que las hijas e hijos están en crecimiento y desarrollo. Cambian, evolucionan. Las madres y los padres deben seguir aprendiendo y evolucionando con ellas y ellos.

¿De qué manera participan la madre y el padre en la crianza y educación?

Alentando a los niños o niñas a que participen en las labores de la casa, con estas actividades,  les dan la oportunidad de aprender, de pertenecer a su entorno y de adaptarse favorablemente a él.

Es importante que los padres permitan que los niños y niñas experimenten y practiquen, aunque se equivoquen. De esta manera, les demuestran respeto por sus aptitudes y sus capacidades. Les proporcionan la fuerza que necesitan para enfrentar los retos.

Una de las claves de una relación afectiva sana y segura entre un niño o niña y sus padres, es estar presentes. Mamá y papá deben permanecer atentos, disponibles emocionalmente para responder preguntas, para contenerlos y regularlos cuando lo necesiten. 

Parte de este acompañamiento viene de la mano con observar y descifrar los diferentes lenguajes en los que los infantes se comunican (analógico y digital), reconociendo, regulando y expresando sus propias emociones, para que este modelo le sirva a sus hijas e hijos para expresarse.

Actividades que la madre y el padre pueden hacer con sus hijos e hijas

Las posibilidades son infinitas, pero aquí hay algunas alternativas que ayudarán a papá y a mamá no solo a fortalecer los lazos emocionales, también a promover confianza y a afianzar las habilidades sociales:

  • Jugar
  • Leer
  • Cocinar
  • Arreglar y limpiar la casa.
  • Salir a caminar
  • Hacer días de campo
  • Contestar las preguntas que les hacen
  • Practicar un deporte

Además, es de suma importancia alentarlos a seguir intentándolo aunque se equivoquen. Aunque estén cansados o sientan un poco de flojera. También es indispensable que enseñes a tu hijo o hija a reconocer y a valorar sus logros, aunque sean pequeños o diferentes a sus propias expectativas. 

Tu presencia, acompañada de una conducta equilibrada, amor y atención, llevarán al infante por el buen camino en el desarrollo de sus habilidades sociales, su autoestima y el reconocimiento de sus talentos.

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